Un espacio de psicoterapia para personas adultas que buscan comprender y trabajar dificultades emocionales, personales o relacionales que pueden estar afectando su bienestar y su vida cotidiana.
Podemos acompañarte en situaciones relacionadas con:
Ansiedad y preocupaciones constantes.
Depresión y pérdida de interés.
Estrés personal o laboral.
Trauma psicológico.
Trastornos de la conducta alimentaria.
Duelo y pérdidas significativas.
Dificultades en las relaciones.
Autoestima y autocrítica.
Manejo del enojo y regulación emocional.
Toma de decisiones y etapas de cambio.
La adolescencia implica cambios emocionales, familiares, sociales y escolares que, en ocasiones, pueden resultar difíciles de manejar. En este proceso, contar con un espacio de acompañamiento puede ayudar a comprender mejor lo que está ocurriendo, expresar emociones y desarrollar recursos para afrontar las dificultades de una manera más saludable.
El proceso terapéutico puede favorecer una mayor comprensión de sí mismo, ayudar a identificar aquello que genera malestar y fortalecer habilidades para relacionarse mejor consigo mismo y con los demás.
Algunas situaciones que pueden trabajarse son:
Ansiedad, tristeza o irritabilidad.
Problemas de autoestima.
Estrés escolar.
Dificultades familiares.
Problemas en las relaciones sociales.
Cambios repentinos de conducta.
Manejo del enojo y regulación emocional.
Duelo, pérdidas o separaciones.
Experiencias de acoso escolar.
Dificultades para expresar emociones.
Durante la infancia, muchas dificultades emocionales se expresan a través de la conducta, el juego, el desempeño escolar o los cambios en la manera de relacionarse.
Contar con un espacio de acompañamiento puede ayudar a comprender mejor las necesidades de cada niña o niño y favorecer el desarrollo de habilidades emocionales, conductuales y sociales.
Podemos brindar acompañamiento ante situaciones como:
Dificultades para manejar el enojo.
Problemas de conducta.
Ansiedad o miedos.
Tristeza y aislamiento.
TDAH.
Conducta oposicionista.
Problemas escolares.
Dificultades para seguir límites.
Cambios familiares o separaciones.
Problemas de adaptación.
El proceso puede incluir orientación y acompañamiento para madres, padres o cuidadores.